No corras si te llamo de repente.
No te vayas si te grito: -piérdete!- A menudo los labios más urgentes no tienen prisa
dos besos después. Se aferra el corazón a lo
perdido, los ojos que no ven miran mejor. Vivir sin ti, es dormir en la estación. Estoy tratando de decirte
que me desespero de esperarte, que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte.
Que me sigo mordiendo noche y día las uñas del
rencor. - QUE TE SIGO DEBIENDO TODAVÍA -
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