21 de febrero de 2012

Hace catorce meses y doce días que estoy feliz de levantarme todos los días. Todavía faltan dieciséis días para subirme a un avión de la mano del amor de mi vida. Y unos... cuatro o cinco años para irme a vivir con él. Si de números se trata, una vez morí porque me faltó. Pero fueron infinitas las veces que me revivió.
Fueron dos millones los besos que me dio, y el doble fueron abrazos. En un dedo llevo mi compromiso, y en todo el cuerpo llevo el amor. Fueron más de quinientas las mañanas que me levanté sonriendo, y son más de cincuenta las que me levanté con su sonrisa. Son tres los hijos que vamos a tener, y son más de dos las horas que estuvimos pensando los nombres. No me acuerdo bien, pero habrán sido ciento veinte las peleas absurdas que tuvimos... ciento veinte excusas para reconciliarnos. Fueron pocas las veces que me hizo llorar, pero más de la mitad fue de felicidad. Son dos las manos que tengo para acariciarlo, pero cuando de verdad quiero tocar su alma, lo hago con todo el cuerpo. Fueron miles las veces que me sentí en el cielo, y fueron dos los meses que estuve en el mismisimo infierno, obviamente, sin él. Son millones de momentos, y es una sola vida.
Tengo una sola vida, y es toda de él.

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