El estacionó su mirada, cuando al fin la vio sentada. El rato de a ratos moría, no había palabras de más. Cautivos en la noche infinita se rindieron a su voluntad. En su presente no había pasado, en la mesa desfilaban los tragos.Y así, los dos, jugaban a las escondidas dejando a su soledad
(al menos esa noche -10.12.10-)
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