Si quieres jugar, no has podido elegir mejor contrincante. Pero cuidado, no quieras parar en pleno fuego cruzado. No habrá oportunidad para arrepentimientos ni palabras amables. Sólo el plomo de la cama y cada beso que me insertes entre las costillas. Espero que no me perfores los pulmones. O me atravieses el corazón.
Si no hay amor que no haya nada entonces.-
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