Somos un territorio sin contornos, una tarde, una lluvia, un incendio, he acortado mis pasos para caminar a tu compás, firme y sin detenerme. Vos me has hecho feliz, y quiero que lo sepas.
Que soy feliz. Que cuando tu mano busca la mía, solo un segundo, para apretarla con ternura, para decirme "estoy aquí", yo entiendo que gritás que me querés. Que cuando callás, porque estás cansado, la fatiga de tu esfuerzo también es amor. Y que es tu amor esta seguridad en que vivo, esta casa templada en el invierno, esta ternura que me diste para mirar la vida y entender a la gente.
Y es amor tu respeto. Y es amor tu vergüenza.
Necesitamos de un largo aprendizaje y muchos miedos para llegar a esto.
No es fácil el amor, ni grandioso, ni ciego.
Es agudo, analítico, con un ojo avisor que llega hasta los últimos resquicios. Todo lo ve, todo lo cubre y nos lo muestra todo sin ninguna piedad.
Ya pasamos por todas las pruebas y estamos invictos, íntegros, embellecidos por lo que pudo habernos destruído.
Te amo.
Al decírtelo lo pienso, lo siento, sé lo que significa.
Y te lo digo serenamente, sin rubores ni arrebatos, sin que mi sangre se enloquezca, sin temblar.
Porque una cosa tan enteramente cierta, tan enteramente mía y a la que todo mi ser está acostumbrado, no puede sacudirme, cuando la digo, como si fuera nueva, sin estrenar por mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario