Si apareces en la puerta de mi casa, llorando, como un cantante de rock que en plena carretera se da cuenta de que sólo es un perro abandonado. Y bajando la mirada, me pides de nuevo, casa y comida. Si me dejas ver que no ves cine en el resto de películas que te tiras, en ese caso; voy a tener que amueblar estos muros con tu ropa. Darte casa y comida hasta que me llene la boca.
Abrazarte y esperar que te largues a acostarte con otra con el amor hecho.
Lo que hay debajo de este vestido son mis normas.
Y puedes romperlas.
- El corazón déjalo donde estaba -
No hay comentarios:
Publicar un comentario