3 de junio de 2013

Si apareces en la puerta de mi casa, llorando, como un cantante de rock que en plena carretera se da cuenta de que sólo es un perro abandonado.  Y bajando la mirada, me pides de nuevo, casa y comida. Si me dejas ver que no ves cine en el resto de películas que te tiras, en ese caso; voy a tener que amueblar estos muros con tu ropa. Darte casa y comida hasta que me llene la boca.
Abrazarte y esperar que te largues a acostarte con otra con el amor hecho.

Lo que hay debajo de este vestido son mis normas.
Y puedes romperlas.

- El corazón déjalo donde estaba -

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