Se me cierra el estómago y se me inundan los ojos cuando pienso en el tiempo que no te voy a ver. En ese tiempito que vamos a estar lejos. Y se me retuerce todo. Siento como las cuerdas vocales se me atan y forman un nudo que debe pesar tres toneladas. Se muy pocas cosas de la vida, pero de lo que estoy segura es que tu lugar es acá. Tu lugar seguro, es abrazado a mí. Apoyado en mi pecho. O enganchado a mi cintura. Nada más. No existe otro mundo tan perfecto para mí. Y nunca me siento mejor que cuando estamos de la mano. Y soltarnos, aunque sea un ratito, me va a costar tanto.Suena egoísta. ES egoísta. Soy egoísta y lo admito. No quiero que haya otro lugar para vos, te quiero sólo para mí. ¿Y si cambiás de opinión? ¿Y si cuando volves sentís cosas distintas? ¿Y si lográs olvidarme aunque sea diez minutos de tus días? No hay forma posible de que no me llene de miedos. Y siempre la mejor forma que encuentro para no sentirme tan mal, es desaparecer. No sentir. Pensar en blanco. Y hacer como que no me importa. Es la forma que tengo de que me duela menos. Y no es lo que quiero hacer, es lo que puedo.
Creo que no voy a estar, como cuando vos no estás y yo no soy simplemente yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario