23 de abril de 2013

Serán los años o esa manía de pronosticar nubarrones en mis días con sólo decirte dos palabras. Será que me has visto caer tantas veces que ya no me avergüenza mancharme en los charcos contigo, llorar como una valiente a punto de suicidarse o incluso pedirte cosas tontas, desde ayuda hasta perdón.
Será que eres la única persona a la que esta prepotente reconoce abiertamente que admira, el único capaz de estirarme la sonrisa en mitad de la tormenta y también el único con valor (y huevos) suficientes para decirme "no tienes razón" y quedarse delante para escuchar como niego con la cabeza y el alma.
Será que los lunes me vuelven imbécil, será que empezar es el verbo que más odio después de "terminar", pero sea por lo que sea... hoy te doy la razón, a todo lo que tú me pidas. 
Y te la daré porque verme crecer no es cosa de cobardes, porque crecer viéndote es cosa de afortunados y porque aunque no te merezca a ti y a tu paciencia seguís aquí, después de tantas estaciones. 
Sea lo que sea; Serás tú siempre.

El primero en mi lista de "cosas que me hacen sentir bien", el que nunca aparecerá en la de "mis errores"... El que acompañará con honores mi extraña definición de "complicidad". 



"El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy ..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario